miércoles, 24 de abril de 2013

Plan Energético en el siglo XX


Desde el final del siglo XX ha sido impulsado el plan de fomento de las energías renovables (2000-2010) tenia como objetivo para 2010 generar en 30% de la electricidad a partir de fuentes de energía renovable, proviniendo la mitad de esta cantidad de energía eólica. Esencialmente los autores del pla parecen estar conscientes de lo que ahora pasa en la economía energética mundial, formulando un plan energético mundial, formulando un plan energético mas apto para comienzos del siglo XX que para comienzos del siglo XXI.

La expropiación petrolera

La expropiación petrolera , es el resultado de la implementación de la Ley de Expropiación de 1936 y del Artículo 27 de la Constitución Mexicana aplicados a las compañías petroleras el 18 de marzo de 1938, por el Presidente de la República, el general Lázaro Cárdenas del Río.
En la noche del viernes del 18 de marzo de 1938, el General Lázaro Cárdenas se presentó ante los medios de comunicación, principalmente la prensa y el radio, para anunciar uno de los hechos más trascendentes en la historia de los Estados Unidos Mexicanos que fue la expropiación petrolera.
Ésta consistió en la apropiación legal del petróleo que explotaban 17 compañías extranjeras para convertirse en propiedad de los mexicanos. Entre ellas figuraban Mexican Petroleum Company Of California, Compañía Mexicana de Petróleo “El Anguila” y la compañía exploradorade Petróleo la Imperial SA, que hoy forman las más grandes corporaciones internacionales de comercialización de “oro negro” la  política de apoyo a la organización de los obreros y la fundación de Petromex (después PEMEX), seguida por parte del Presidente Lázaro Cárdenas, fueron los antecedentes más cercanos a la Expropiación Petrolera.
En 1924 Diego Rendón luchó, tras varios fallidos intentos de huelga reprimidos y disueltos por el ejército, se emplazó a huelga en Tampico contra la refinería "El Águila", en la cual los trabajadores resultaron triunfantes al lograr que la empresa reconociese al sindicato y se concertase la firma de un contrato colectivo de trabajo.
El 16 de agosto de 1935 se constituyó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y una de sus primeras acciones fue la redacción de un proyecto de contrato en el que se solicitaba una jornada de 40 horas y el pago del salario completo en caso de enfermedad y que pretendía sustituir los distintos contratos colectivos que regían las relaciones laborales en las compañías petroleras, a las que se les envió. El 3 de noviembre de 1937 se les exigió la firma del contrato colectivo y el 17 de mayo el sindicato emplazó a huelga en caso de no cumplir tal demanda. En los primeros días de junio el sindicato demandó a las compañías petroleras ante la junta general   de Conciliación y Arbitraje. Dicha huelga finalmente estalló el 31 de mayo y se levantó el 9 de junio.
La lucha de los trabajadores petroleros fue bien vista por el Presidente y la población, a pesar de los problemas causados por la escasez de petróleo.
En el mes de julio, por indicaciones de la Junta General de Conciliación y Arbitraje, se integró una Comisión de expertos (Jesús Silva Herzog, Efraín Buenrostro y el Ing. Mariano Moctezuma) para que investigaran la situación financiera de las compañías petroleras, concluyendo que las ganancias obtenidas por éstas, permitían fácilmente cubrir las demandas de los trabajadores.
Pero para el 8 de diciembre se realizó otro paro de labores al no tener respuesta de la Junta de Conciliación. Para el 18 de diciembre de 1937, la junta dio el fallo en favor del sindicato mediante un laudo en el cual se pidió a las compañías el cumplimiento de las peticiones y el pago de 26 millones de pesos en salarios caídos. Las compañías petroleras interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de 1938 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que les negó el amparo.
Como consecuencia, las compañías extranjeras se declararon en plena rebeldía y, en respuesta, la máxima Autoridad Judicial emitió su fallo el 1 de marzo, señalando que el tiempo límite para que las empresas pagaran los 26 millones de pesos el 7 de marzo. Aunque se planeaba que fuera el 6 de marzo.
El presidente Lázaro Cárdenas tuvo reuniones con las compañías el 3, 6 y 7 de marzo. Según relatos de testigos, en la junta del 7 de marzo cuando el presidente Lázaro Cárdenas solicitó el pago de los 26 millones como una garantía para levantar la huelga, uno de los dueños de una de las compañías preguntó "¿Y quién lo garantiza?". "El presidente de la Republica" contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió "¿Usted y quién más?". Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.
El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras, advertidas por personas dentro del gobierno de que el presidente planeaba algo "fuerte" en contra de ellas, declararon en el último momento estar dispuestas a hacer el pago, pero el presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: a las 10 de la noche declaró la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera, que explotaban las compañías extranjeras, se volvió propiedad de la nación Mexicana.
Este hecho fue efectuado de acuerdo a la Ley de Expropiación del 23 de noviembre de 1936 y al artículo 27 de la Constitución Mexicana.
El Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con México, los Países Bajos y Estados Unidos decretaron un embargo comercial, y retiraron a todo su personal técnico. La Tesorería de Estados Unidos dejó de adquirir petróleo y plata mexicana y dio toda su preferencia al petróleo de Venezuela.
El 23 de marzo se reunieron miles de personas de todas las clases sociales en una enorme manifestación de respaldo, regalando hasta gallinas para cubrir la indemnización. Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo de la nueva situación. Incluso sectores como la Iglesia y los empresarios conservadores, aplaudieron esta decisión. Para muchos, la expropiación significaba un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a México, impidiéndole confiar en su propia fuerza y capacidad.
Fueron momentos difíciles para el país de México ya que se agotaban las reservas de gasolina y no se tenía el conocimiento para sintetizar el tetraetilo de plomo, utilizado en aquellas épocas para graduar el octanaje de la gasolina. Se reunió a los mejores especialistas del todo el país para poder descubrir el proceso. Un accidente mató la mayor parte del personal y retrasó la investigación cuando se encontraba más avanzada. En un segundo intento se reunieron a los estudiantes de química más destacados del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad  Autónoma de México después de muchos esfuerzos lograron sintetizar el compuesto.
Dando paso a la Expropiación Petrolera.


Explotación de petroleo en México

En México se tuvo conocimiento de algunos afloramientos naturales de petróleo (Chapopoteras), desde la época prehispánica en la que los indígenas lo utilizaban con fines medicinales, como impermeabilizante, material de construcción; lo quemaban en ceremonias religiosas y lo usaban también con fines de higiene, para limpiar la dentadura.
El principio de la industria petrolera mundial tuvo lugar con el éxito del pozo Drake, en Oil Creek, Pennsylvania, en el año de 1859. Este fue perforado próximo a una chapopotera, pues en esa época era la clave para considerar la existencia de petróleo en el subsuelo. El pozo no era un suceso impresionante, con sus 23 metros de profundidad y bombeando a razón de 25 barriles por día; sin embargo es considerado el primer pozo perforado con el propósito de hallar petróleo y su descubrimiento propició el desarrollo de la producción petrolera.
A fines del siglo pasado, las compañías extranjeras comenzaron la exploración en México. El primer pozo perforado con el fin de buscar petróleo en la República Mexicana fue, aparentemente, el que hizo Adolfo Autrey a una profundidad de 40 metros cerca de las chapopoteras de Cougas, conocido después con el nombre de Furbero, en las inmediaciones de Papantla, Ver. Este pozo se perforó en 1869, sin encontrar producción.
En la década de 1880, varios pozos someros fueron perforados sin éxito, cerca de las chapopoteras, en las Haciendas Cerro Viejo y Chapopote Nuñez, al Norte del Estado de Veracruz.
Ya avanzado el año de 1899, Edward L. Doheny y su socio C.A. Canfield, prósperos productores de petróleo de California, hicieron una inspección en la región de Tampico. Llegaron por el norte hasta San José de las Rusias, al oeste hasta Tempoal y hacia el sur, hasta San Jerónimo y Chinampa. Impresionados por la cantidad de chapopoteras cerca de las estaciones de ferrocarril de Ebano y Chijol, en el Estado de San Luis Potosí, adquirieron en mayo de 1900 la Hacienda Tulillo y organizaron la Mexican Petroleum Company of California. Comenzaron a perforar el primero de mayo de 1901. Ya para el final de 1903 habían perforado unos 19 pozos sin ningœn resultado favorable. Doheny y Canfield habían perdido una buena parte de sus fortunas en Ebano. En ese trance estaban, cuando fue consultado el Ing. Ezequiel Ordóñez, geólogo mexicano de gran prestigio, quien una vez que analizó los resultados obtenidos, recomendó la perforación de un pozo cerca del cuello volcánico, conocido como Cerro de la Pez, donde se encontraban dos chapopoteras muy grandes. El pozo, La Pez No. 1, se terminó el día 3 de abril de 1904, con una producción de 1,500 barriles de petróleo por día, a una profundidad de 503 metros. Este fue el primer pozo realmente comercial que se perforó en México.
En el sur del Estado de Veracruz, fue descubierto por otra compañía, el Campo San Cristóbal en el año de 1906.
Los éxitos continuaron en el territorio mexicano. Otra Compañía de capital inglés de Sir Weetman Pearson, llegó a la región Tampico-Tuxpan, y después de varios intentos, en mayo de 1908, terminó el Pozo No. 2, en la Hacienda San Diego de la Mar, con una producción de 2,500 barriles de petróleo al día. Con ello se descubrió la faja de campos petrolíferos muy ricos, que llegó a conocerse con el nombre de la Faja de Oro.
Las empresas internacionales siguieron la actividad petrolera. En 1910 llegaron a Tampico la Standard Oil Company y la Royal Dutch Shell, ésta última perteneciente al consorcio de holandeses e ingleses.
Los pozos productores de petróleo que tuvieron resonancia internacional, fueron muchos, destacando el Casiano No. 7, que comenzó su producción el 8 de septiembre de 1910. En 1911, se terminó el Potrero del Llano No. 4. Pero sin duda, uno de los pozos más espectaculares en los anales petrolíferos, no sólo de México sino del mundo, fue el Cerro Azul No. 4, perforado en el año de 1916, localizado por Ezequiel Ordóñez. Su producción se estimó en 260 mil barriles por día.
La explotación del petróleo continuó en forma irracional, fueron actos de piratería en contra de nuestra patria y de los valores humanos de nuestros compatriotas. Se llegó al límite de paciencia y los obreros iniciaron un movimiento de resistencia al mal trato y a la falta de garantías de supervivencia, logrando el apoyo de nuestras autoridades, que culminó con la nacionalización de algo que por ley nos pertenecía: el petróleo.
Con el nacimiento de Petróleos Mexicanos, en 1938, la administración para el control nacional, divide la actividad por zonas y comienza la acción de los técnicos mexicanos. Se crea la Zona Noreste, Zona Norte y Zona Sur.
ZONA NORESTE
Cercana a la frontera con Estados Unidos, al sur de Texas.
Campos petroleros antes de 1938

1921 La Presa
1933 Rancherías
1934 Lajitas
1934 Laredo

Campos descubiertos después de 1938
1945 Misión
1947 Camargo
1948 Valadeces
1948 Reynosa
1948 Brasil
1948 Francisco Cano
1949 Monterrey

A partir de 1945 se han descubierto 181 campos productores de gas.
 ZONA NORTE
Campos antes de 1938

1901 Ebano-Pánuco
1907 Faja de Oro
1930 Poza Rica

Campos descubiertos después de 1938
1948 Moralillo
1949 Alazan
1949 Presidente Alemán

ZONA SUR
Campos antes de 1938

1923 Francita
1923 Filisola
1928 Tonalá
1931 El burro
1931 El Plan
1935 Cuichapa

Campos descubiertos después de 1938
1947 Acalapa
1948 Sarlat
1948 Moloacan
1949 Fortuna Nacional
1949 Tortuguero
1951 Rabón Grande
1959 Santa Ana

Muchos éxitos continuaron llenando de orgullo a los técnicos mexicanos. Algunas fechas que se consideran trascendentes son:
1952 Se descubre la continuación de la Faja de Oro al sur del Río Tuxpan, con el campo que fue bautizado con el nombre de un gran geólogo mexicano, Ezequiel Ordóñez, la cadena de campos llegó hasta Tecolutla, en la costa del Golfo de México.

Linea el tiempo  de el periodo entre guerras



Linea del tiempo de la situación en Europa a partir de 1919

                           Linea del Tiempo de la Gran

 

Deprecsion de 1929




lunes, 15 de abril de 2013


                                    LA GRAN DEPRESIÓN DE 1929

“La larga depresión de la década de 1930, que condujo al renacimiento del marxismo (que sin ella, hoy quizás estaría muerto) se debió totalmente al mal manejo que el gobierno hizo de la moneda, tanto antes como después de la crisis del 1929”

Friedrich A. von Hayek

La crisis del 1929 es una de las más importantes en la historia económica, quizá no tanto por su magnitud, sino por todas las implicancias y consecuencias que trajo consigo. Luego de la crisis, la teoría económica sufrió un gran cambio al intentar buscar no sólo sus causas, sino como poder prevenir este tipo de situaciones. Si bien la crisis se desata en Octubre de 1929, sus orígenes pueden ubicarse a principios de la década del 20. Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, reinaba en el mundo el sistema de patrón oro, siendo Inglaterra el principal centro comercial y financiero, y siendo la Libra Esterlina la moneda que se utilizaba en el mercado internacional. Los bancos ingleses adelantaban a los exportadores los pagos que los importadores debían realizar, por lo que estos últimos se volvían deudores de los bancos ingleses. El inicio de la guerra quebró este sistema de transacciones y el comercio internacional.

Inglaterra y Francia impusieron un bloqueo marítimo a Alemania, que optó por declarar zona de guerra en 1915 las aguas que rodean a las islas inglesas. Los alemanes confiaban en el uso de los submarinos, pero en aquella época su perfeccionamiento aún no les permitía distinguir claramente el objetivo asaltado, llegando a atacar y hundir embarcaciones como el Lusitania con 1200 pasajeros civiles a bordo. Toda esta situación de incertidumbre y peligro dificultaba las transacciones marítimas, generándose una escasez de libras que hacía subir su cotización por un lado, y situando a los bancos ingleses en una delicada situación al no poder cobrar a sus deudores y no poder hacerse cargo de sus obligaciones. Inglaterra y el resto de los países, con excepción de Estados Unidos, declararon la inconvertibilidad de sus monedas. El sistema del patrón oro había dejado de operar. El abandono de este sistema fue lo que permitió a los distintos países financiar sus gastos de guerra en base a la emisión monetaria. En el cuadro siguiente se puede apreciar el incremento de circulante en los principales países. A diferencia de otros países, Inglaterra fue dejando el patrón oro paulatinamente al ir incorporando restricciones en la conversión de los billetes, hasta que finalmente en 1919 se prohíbe la exportación de oro. Al mes siguiente el J. P. Morgan decide dejar de sostener el precio de la Libra Esterlina con sus compras y ésta comienza a depreciarse en el mercado. Por su lado, Estados Unidos, el único de los países que no había abandonado este sistema, en 1917 había comenzado una serie de enmiendas que daba a la Reserva Federal más flexibilidad para emitir billetes contra títulos públicos, si bien en realidad desde la creación de la Reserva Federal hubo más de 100 enmiendas brindando más flexibilidad a la emisión monetaria entorpeciendo el funcionamiento del patrón oro. El gran dilema se presentó cuando Inglaterra optó por volver a la convertibilidad de su Libra Esterlina. La intención de los ingleses era volver a la misma paridad anterior a la guerra, sin embargo, ante la emisión monetaria que habían llevado a cabo esto no era posible, teniendo que elegir entre dos alternativas. Provocar y financiar una deflación quitando de circulación la cantidad necesaria para volver a la paridad inicial o aceptar una devaluación de la Libra Esterlina. Ninguna de las dos opciones convencía a las autoridades inglesas, por lo que optaron por una salida que terminaría siendo la principal causante de la crisis del treinta, ayudada por la política de comercio exterior de Estados Unidos.

Luego de la guerra, Estados Unidos pasó de ser un país deudor a ser uno acreedor, siendo Europa su principal acreedora. En el gobierno norteamericano, algunos legisladores republicanos tenían en claro que para que Europa pudiese pagar sus deudas debía poder exportar, por lo que sin estar a favor de una reducción se oponían a un incremento de las barreras arancelarias a las importaciones. Sin embargo, en 1920 las elecciones dieron la victoria a Warren G. Harding, partidario de elevar las protecciones arancelarias. En 1921 se sancionó un aumento en las tarifas a las importaciones agrícolas, y en 1922 se sanciona una de las leyes más fuertes en la historia americana de protección industrial. Estas leyes se conocen como las Fordney-McCumber-Tariffs.

Lo que estos legisladores se olvidaron, es que toda traba a la importación es también una traba a la exportación. Si Europa no podía vender sus productos a Estados Unidos, difícilmente pudiese contar con las divisas necesarias para importar los productos norteamericanos. La situación era aún más delicada debido al alto nivel de endeudamiento europeo. Incluso luego de finalizada la guerra, varios países europeos debieron recurrir a nuevos préstamos debido a su precaria situación, la ley Fordney-McCumber no hacía más que empeorar las cosas.

Finalizada la guerra, el sistema monetario internacional había quedado totalmente desarticulado y los países luchaban por retornar de una forma y otra al patrón oro. De una situación con la Libra Esterlina como moneda de transacción internacional convertible en oro y el resto de las monedas también convertibles al metal precioso, se había llegado a una situación sin convertibilidad y con un alto grado de depreciación monetaria, además de las dificultades económicas heredadas de la guerra. En 1922 se reunió en Génova un grupo de expertos en temas monetarios que planteó modificaciones al sistema del patrón oro, sugiriendo un sistema de patrón cambio oro. Este paso del patrón oro, al patrón cambio oro, daba una mayor flexibilidad a la creación de oferta monetaria de los países, ya que autorizaba a mantener reservas en divisas convertibles a oro, además del oro mismo. Además, también se permitía fijar una nueva paridad y la intervención en el mercado para contrarrestar las fluctuaciones en la cotización del metal precioso. Sin embargo, en esta convención se cometieron varios errores conceptuales que se terminaron pagando caro. En un sistema monetario basado en el patrón oro los billetes son simplemente una deuda para pagar oro “a la vista” y “al portador”. Por lo tanto, hablar de una “nueva paridad”, como se hizo en Génova, es equivalente a hablar de cuánto es el monto de la deuda que los emisores están dispuestos a pagar, no es más que una devaluación encubierta en la nobleza de un nombre o principio. Volver a la paridad anterior a la guerra era asumir la totalidad de la deuda, llevar a cabo una devaluación era repudiar parte de la deuda, ya que los tenedores de libras recibirían menos oro del que se les debía, lo mejor era establecer un patrón cambio oro, donde se depreciaba y se “volvía” al oro al mismo tiempo. De esta forma, la depreciación se confundía con los nuevos cambios y la reincorporación parcial del metal precioso. Por otro lado, en las resoluciones dictadas en Génova se habla de los billetes como si éstos fuesen moneda y del oro como si se tratase de un bien al cual hay que fijarle el precio, cuando en realidad la moneda y unidad de cuenta era el oro siendo los billetes simples recibos. Los expertos de Génova cayeron en el error de creer que los billetes, y no el oro, eran la moneda y unidad de cuenta, dando otra vuelta de tuerca a la ya complicada situación. En el fondo, el Pacto de Génova permitía a los distintos gobiernos aplicar políticas con el fin de intentar mantener estable el poder adquisitivo del dinero, buscando evitar grandes fluctuaciones en el precio del oro. También se permitía regular las tasas de interés mediante “operaciones de mercado abierto”, ya que los bancos centrales podían emitir billetes no sólo contra el oro, sino también contra títulos públicos y privados.

Muchos economistas de reconocimiento internacional estuvieron a favor del nuevo sistema de patrón cambio oro, lo que derivó en la idea de que era tarea de los gobiernos mantener estable el valor de la moneda en vez de ser tarea del mercado .

Como vimos, la Libra Esterlina había dejado de ser la principal moneda en el comercio internacional, su paridad había pasado de 4,87 dólares por libra en la preguerra a 3,38 luego de la misma. Tuvo un pico máximo en 1923 de 4,69 para luego comenzar a caer nuevamente. Sin embargo, Inglaterra deseaba volver a la misma paridad de la que gozaba antes de la guerra, pero para ello necesitaba aumentar el valor de su moneda en aproximadamente un 13%. Del otro lado del océano, Estados Unidos había prácticamente cerrado sus puertas con la ley Fordney-McCumber, limitando las importaciones provenientes de Europa y haciendo peligrar sus propias exportaciones. Ante esta situación, una devaluación del dólar frente a la libra esterlina mataría dos pájaros de un tiro. Por un lado ayudaría a Inglaterra a volver a la paridad de preguerra, y por el otro, alentaría las exportaciones de Estados Unidos. Las enmiendas a la ley de la Reserva Federal y el pacto monetario de Génova daban la suficiente flexibilidad al gobierno para manejar la cantidad de moneda y lograr bajar la cotización del dólar. Warren G. Harding, presidente de Estados Unidos, había nombrado a cargo de la Reserva Federal a Daniel R. Crissinger, quien cayó bajo la influencia de Benjamín Strong, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, quién lo llevo a aplicar una política monetaria expansiva buscando reducir la tasa de interés. Lo que se buscaba era una salida de dólares hacia Europa para hacer bajar su precio y ayudar a los ingleses con la paridad de la libra.

La política de dinero fácil aplicada por la Reserva Federal llevó a un auge en la bolsa de comercio mayor a la que debería reflejarse por el crecimiento de la economía. El siguiente cuadro muestra el crecimiento de las acciones en Wall Street.

¿Qué sucedía mientras tanto en Inglaterra? Gracias a la política de la Reserva Federal, la cotización de la libra frente al dólar comenzó a mejorar. No porque se desarrollase la economía inglesa, sino por la depreciación del dólar, es decir, no era la libra la que se acercaba al dólar, sino el dólar el que se caía hacia la libra. Sin embargo, este cambio en las cotizaciones afectó la balanza de pagos inglesa, sus importaciones se vieron alentadas mientras que las exportaciones desalentadas. No era la libra la que mejoraba su posición relativa, sino que el dólar empeoraba la suya. Además del cambio en la cotización de la libra, Inglaterra había incrementado su intervención en el mercado evitando un buen ajuste de precios, y el poder de los sindicatos logró elevar el nivel de desempleo durante toda la década del 20. En 1925, el Banco de Inglaterra comienza a incrementar y disminuir sucesivamente la tasa de redescuento, hasta que finalmente decide reducirla en 1927 dejándola en ese nivel hasta 1929. El déficit de su balanza de pagos y este juego con la tasa de redescuentos dieron origen a una acumulación de libras en los demás bancos europeos, que al contrario de Inglaterra mantuvieron sus tasas de redescuento relativamente altas.

Uno de los principales países en absorber estas libras era Francia. Por supuesto, el problema de la fuga de capitales según los ingleses se encontraba en la “sobre-valuación” del franco y en el hecho que Francia no volvía oficialmente al patrón oro. Otro país que se comportó políticamente distinto a Inglaterra fue Alemania, que además había recibido un préstamo en dólares en apoyo a su plan Dawes para pagar las reparaciones de Guerra a Francia y otros países. Mientras Inglaterra optó por una política expansiva, Francia y Alemania siguieron el camino opuesto absorbiendo los capitales ingleses. Las inversiones se desalentaban en Inglaterra y se incrementaban en Francia y Alemania. Las cosas sucedían exactamente al revés de lo que predice la teoría keynesiana y las famosas curvas IS-LM, las inversiones se desalentaban donde la tasa de interés era baja y aumentaban donde esta era más alta. Dada la situación Inglesa, los franceses comenzaron a ver peligroso mantener tantas libras entre sus reservas, por lo que comenzaron a cambiarlas por oro, poniendo en apuros al Banco de Inglaterra, que debía entregar el oro a cambio de sus libras. Mientras tanto, en Estados Unidos la política de dinero fácil de Estados Unidos llevaba a un alza en la cotización de sus acciones, sin embargo, hacia fines de 1927 Strong enfermó perdiendo influencia en el directorio de la Reserva Federal. Finalmente fue reemplazado por George L. Harrison mientras un nuevo director entraba como miembro al banco, Roy A. Young, quien inmediatamente comenzó a hacer todo lo posible por frenar la política de expansión monetaria. A fines de 1928 y principios de 1929, alarmados por las cotizaciones que habían alcanzado las acciones, las autoridades de la Reserva Federal decidieron revertir su política vendiendo títulos públicos. Sin embargo, ya era demasiado tarde para intentar solucionar las cosas. La “iliquidez” creada por la disminución del circulante llevó a los bancos a aumentar sus pedidos de redescuentos y préstamos a la Reserva Federal, que nuevamente optó por una política de dinero fácil pero elevando la tasa de redescuento. Junto a estos nuevos redescuentos, los créditos otorgados a los corredores de bolsa por ahorristas y empresas comenzaron a tener tasas de interés superiores. Este aumento de tasas de interés alternó la dirección de los flujos de capitales, ahora, en vez de ir hacia Europa, se dirigían hacia Norteamérica. Los mercados de Europa comenzaron a verse presionados por esta fuga a elevar sus tasas de interés. Ante un aumento generalizado de las tasas, los capitales ya no tenían mercados claros hacía los cuales fluir y comenzaron a verse los efectos recesivos en la economía. El único país que mantuvo su producción en crecimiento fue Francia. Estas contracciones en la economía comenzaron a verse reflejadas en las cotizaciones de las acciones, aquellos que habían contribuido con créditos a los corredores de bolsa comenzaron a retirarlos rápidamente acentuando aún más la caída de los precios.

Sin embargo, no es la caída de las acciones del 29 lo que causa la recesión de la década del 30. La recesión económica y la desocupación en la década del 30 no son una consecuencia de la baja del precio de las acciones, sino todo lo contrario. La baja de las acciones es una consecuencia de los problemas económicos que se venían gestando por las políticas de dinero fácil aplicado por las potencias mundiales. Lo que ocurrió en la caída de 1929 fue consecuencia del manipuleo monetario por parte de los distintos gobiernos durante la década del 20. Lo que en esta época definitivamente no hubo fue un libre funcionamiento del mercado y la economía. La fuerte protección norteamericana a las importaciones y las políticas de dinero fácil no hicieron más que sembrar la semilla de la “Crisis del 30” que se vio reflejada en la caída de la bolsa de Nueva York. Evidentemente no es una política muy eficiente intentar reavivar la economía de un país quitándole valor y poder adquisitivo a su propia moneda. Afirmar que las causas de la crisis del 30 se encuentran en el derrumbe de precios de las acciones en el famoso Jueves Negro, o en una caída de la demanda agregada, es desconocer la influencia que el largo plazo tiene en todo proceso económico.